Permiso para detenerte (parar).

Sí… ¡claro que sí!.. es necesario, muy necesario

Obvio, el cuerpo, la mente y el alma lo necesitan, sobre todo para poder seguir de manera positiva y crecimiento constante.

 


¡Aún más, para poder pensar con claridad!

 

Pero tenemos que saber cómo y cuándo hacerlo, porque la vida no se detiene cuando te va bien, o no tanto… las situaciones están en constante cambio y así, lo que está bien hoy quizás no lo esté mañana, o lo contrario, aquello que está mal hoy, quizás mejore mañana por "múltiples razones", razones que, en su mayoría, NO están bajo tu control. "O sea", no en todo depende de ti el resultado ¡Ten presente que nada, "nada", está seguro!

 


Que aún estés en la cima (o en el fondo) no significa que será así para siempre.

Por eso:

- Diversifícate

- Aprende

- Aplica

- Corrige

- Reinvéntate

 

Entonces, descansar ¡por supuesto!... Lo que ciertamente no debes hacer nunca, es confiarte. No te duermas; cuida tu salud mental y física; con esas herramientas, todo es posible. Pero NO temas a los problemas; enfócate en 2 cosas bien básicas y sencillas:

1- Pregúntate ¿tiene solución?... ¿cómo hago?

2- ¿No tiene solución?... ¿qué sigue?

 


Ningún problema será el primero, ni el último.

Cuando esto suceda, mira hacia atrás y ve cuánto has cambiado desde la última "situación" que se te presentó… y observa en lo que te has convertido o transformado, después de ella.

 

Encontrarás en cada día algo o alguien que perturbe tu tranquilidad, sí, pero estará en ti darle la oportunidad de que te robe tu felicidad, paz, tranquilidad… o por lo contrario, sabrás darle tu tiempo y atención a aquello que realmente te haga sentir mejor.

 


La vida avanza como un río, te podrás bañar en el mismo lugar, pero nunca serán las mismas aguas.

 

Entonces entenderás cuándo puedes (y debes) detenerte a descansar y por qué.



 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Fabricando Oportunidades

Motivación Inversa

¡Razones de Sobra!