La Llama
Sí, la llama; aquella, como la "Llama Olímpica" la misma que se entrega a aquellos atletas que lo han dado todo.
¡Qué gran significado el
que esta encierra! la llama que debe mantenerse encendida mientras duren los juegos
olímpicos
Así mismo ocurre en
nuestra vida, ésa llama, que bien puede traducirse en actitud, en
determinación, en fe… esa que se enciende con un nuevo amanecer ¡un nuevo año!
La misma que crece en la prosperidad y NO debe ser apagada durante las
dificultades, pues es justamente allí donde debemos darle más intensidad.
Solemos prometernos un
montón de cambios y metas cada comienzo de año, en medio de la emotividad e
ilusión de las fechas, pero también es cierto que con el pasar de los meses
esta llama suele disminuir y hasta desaparecer antes de tiempo.
Y podríamos preguntarnos ¿por qué... por qué nos ocurre una y otra vez? es como si las grandes y pequeñas dificultades cotidianas del trascurrir de los días vinieran a apagarla.
¿Por qué en vez de apagar
nuestra llama no convertimos estas situaciones adversas en un combustible para
avivar la llama de la vida? aquel sentimiento, tal vez inexplicable, que nos
mueve y nos imprime aquella fuerza que puede llevarnos a hacer lo posible en
medio de lo imposible.
Por eso... ¡seamos como
los volcanes... y hagamos de las piedras (las dificultades) lava que se derrite
por tanto calor!
Piensa lo siguiente: si renuncias por alguna situación que te merodea en este momento; si lo haces, luego lo harás nuevamente una segunda vez… y al cabo de un tiempo, renunciar, será un hábito en ti. No lo
olvides.
Por eso, sé tú la llama cuyo
combustible viene del alma... y selo desde enero a diciembre, de lunes a
domingo, desde el alba hasta el anochecer.
Feliz 2026




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